Signos y síntomas de paciente con glucosa alta y baja y como contrarrestar
La hiperglucemia es una condición que ocurre cuando los niveles de glucosa en sangre superan los 180 mg/dL. Esta alteración metabólica puede manifestarse con diversos signos y síntomas, como sed excesiva (polidipsia), micción frecuente (poliuria), fatiga o debilidad general, visión borrosa, náuseas, vómitos, dolor de cabeza y pérdida de peso involuntaria. También es común que los pacientes experimenten boca seca, mal aliento y un olor característico a frutas, que puede indicar la presencia de cetoacidosis diabética, una complicación grave asociada con la hiperglucemia.
Para contrarrestar los niveles altos de glucosa, existen varias medidas que se deben tomar, dependiendo de la gravedad de la situación. En primer lugar, es importante administrar insulina de acción rápida o ajustar la dosis de insulina según lo recomendado por el médico, tras consultar el plan de manejo del paciente. La hidratación también es clave, ya que tomar agua ayuda a eliminar el exceso de glucosa a través de la orina. Además, la actividad física puede ser útil para reducir los niveles de glucosa, pero solo si no hay presencia de cuerpos cetónicos en la orina, ya que el ejercicio puede empeorar la cetoacidosis en este caso.
Es fundamental realizar un control regular de los niveles de glucosa, monitoreándolos cada pocas horas. Si los síntomas se agravan y hay indicios de cetoacidosis diabética, como náuseas, vómitos y respiración rápida, se debe buscar atención médica inmediata, acudiendo a urgencias.
Por otro lado, la hipoglucemia es el estado contrario: ocurre cuando los niveles de glucosa en sangre caen por debajo de los 70 mg/dL. Esta condición puede desencadenar síntomas como sudoración excesiva, palpitaciones o taquicardia, temblores, hambre intensa, irritabilidad, confusión, mareo, debilidad y visión borrosa. En casos graves, la hipoglucemia puede provocar pérdida de conciencia.
Para contrarrestar la glucosa baja, es necesario consumir rápidamente entre 15 y 20 gramos de carbohidratos de absorción rápida, como jugo de naranja, tabletas de glucosa o dulces como caramelos duros. Después de 15 minutos, es importante evaluar los niveles de glucosa para determinar si es necesario repetir el consumo de carbohidratos. Una vez que los niveles se estabilicen, se recomienda seguir con una comida o merienda que contenga proteínas y carbohidratos, como un pan con queso, para mantener la glucosa estable a largo plazo.
Además, es esencial ajustar las dosis de insulina o medicamentos según las indicaciones médicas para evitar episodios recurrentes de hipoglucemia. Si los síntomas persisten o el paciente pierde la conciencia, se debe buscar atención médica inmediatamente.
Finalmente, los pacientes diabéticos deben ser conscientes de la importancia de siempre llevar consigo un medidor de glucosa, insulina (si es necesario) y alimentos o bebidas que contengan azúcar para actuar rápidamente en situaciones de emergencia. En los casos más graves, si el paciente se encuentra inconsciente, se debe administrar glucagón mediante una inyección y acudir de inmediato a urgencias.
Es importante que las personas con diabetes sigan estas pautas y consulten a su médico regularmente para ajustar su tratamiento, evitando así complicaciones graves como la cetoacidosis diabética o los episodios de hipoglucemia severa.
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